Restaurantes, Deliverys y mucho mas...

RUBROS

Sushi

 

 

 

 

 
 

El Té en Ramos, una salida de amigas

 

En los últimos dos años aparecieron confiterías coquetas y originales que ofrecen infusiones y delicatesen.  Las mujeres, las primeras que se anotaron en la movida.
La hora del té para muchas culturas es sagrada. Esta tradición que empezó hace siglos como un momento de encuentro, con los años fue perdiendo adeptos por falta de tiempo. Pero la buena costumbre está volviendo a Ramos que ofrece lugares cálidos y muy personales con tés exóticos y delicatesen. Las primeras que se anotaron en esta movida fueron las mujeres, que encontraron la excusa perfecta para juntarse a la tarde a disfrutar de tortas caseras, sones y masitas dulces.
La tendencia empezó hace dos años cuando empezaron a aparecer en el centro de Ramos Mejía casas de te tan coquetas y originales que pronto las mujeres se apropiaron de esos espacios.  En una distancia de cinco cuadras, hay al menos tres lugares que se encargan de que la tarde sea un momento especial del día que con decoraciones cuidadas, vajillas antiguas y comidas abundantes ofrecen mucha tranquilidad.
En todos los lugares predominan los colores rosas, verde claro, celestes y blancos. Los sillones, mesas y paredes combinan entre si. Todo será está perfectamente acomodado, como si no se pudiesen tocar nada porque todo es muy delicado. El olor a torta y pan casero no pueden faltar. A partir de las cuatro de la tarde todos comienzan a llenarse y las mesas explotan de comida y mujeres que no paran de hablar. Afuera no dejan de pasar colectivos y autos que siguen con su rutina semanal, adentro solo se escucha jazz.
“La hora del té es un momento especial en el que dejamos de pensar en las preocupaciones de la semana. Nosotras, nos podemos pasar más de cuatro horas sentadas tomando té y comiendo sin darnos cuenta: la calidez de los lugares te invita a quedarte “, dice Graciela Garay, vecina de la zona, mientras se toma un Tealosophy en “Amelia”, una casona ubicada al 402 de Necochea que abrió en marzo de 2014 y que en su interior esconde un mundo lleno de teteras, tazas, manteles extranjeros y mesas de madera antigua.
Allí, cada comida es una ceremonia. Ana, la dueña, consiguió todo en subastas y herencias de sus familiares, oriundos de Portugal. Todas las tardes se llena de mujeres que, solas o con amigas, eligen un pastel de Belem, que es una factura de hojaldre con canela, o un Bolo Amelia, un scon dulce de receta portuguesa.
A dos cuadras de ahí se vive un clima parecido. “Esta bueno darse un gusto de vez en cuando. La comida casera y un buen se te notan enseguida. Además, el ambiente y la decoración son muy agradables y te dan ganas de volver”, dice Ángela Álvarez, quien todos los jueves por la tarde va a Pauline Boulangerie, en Rosales 256, para tomar un te negro y comer una cheesecake, su favorita.
“En Ramos faltaban lugares de este estilo. Acá hay vajilla antigua mezclada con onda, para que no sea tan clásico”, explica Elida, la dueña de Pauline, donde además muchas personas se acercan a comprar pan con semillas y tortas grandes para llevar.
A esta nueva tendencia también se sumaron las más jóvenes, quienes prefieren los milkshakes, chocolatada o te frio. “Los adolecentes vienen los fines de semana o para los cumpleaños. Pero a veces también algún hombre se acerca”, dice Laura, la encargada de Lola´s Cupcakes, en sarmiento 104, donde los muffins de chocolate, limón y vainilla son los preferidos de todos los que eligen merendar sobre la calle sentados al sol.
Con la llegada del buen tiempo, la hora del se te convierte en un clásico. Personas de distintas localidades viajan hasta Ramos porque saben que ahí están los lugares más lindos.



Fuente: Zonal Clarín La Matanza 24/09/2015